26/08/2026

Quinto Sertorio, el general romano que desafió a Roma y creó su propio poder en Hispania

Por sromero

Huyó de las purgas del dictador Sila y acabó fundando una república independiente que puso en jaque a generales de la talla de Pompeyo el Grande. Así fue la fascinante epopeya del «Aníbal romano»

Si la historia de la antigua Roma fuera un guion de una película, Quinto Sertorio sería, sin duda, el antihéroe perfecto. A pesar de ser una figura histórica un tanto relegada a un segundo plano, eclipsado por figuras como Julio César o el propio Espartaco, durante casi una década, este general rebelde logró lo impensable: desafiar a la maquinaria bélica más poderosa del mundo antiguo y fundar una Roma paralela en el corazón de Hispania.

El nacimiento de un mito forjado en sangre y arena

Nacido en Nursia hacia el 126 a.C., Sertorio no pertenecía a la aristocracia patricia, sino a la clase ecuestre. Al igual que el orador y filósofo CicerónSertorio era un novus homo y, por tanto, tuvo que ganarse cada ascenso de otra forma, y él eligió a golpe de espada. Durante la guerra Social y los conflictos contra las tribus germánicas, demostró ser un líder carismático y un soldado letal. En estas trifulcas llegó a perder un ojo en combate, una herida de la que presumía con orgullo, argumentando que, a diferencia de las medallas, su cicatriz era un testimonio de valor que siempre llevaba puesto.

Pero la política romana era un nido de víboras. Al estallar la guerra civil entre los partidarios de Cayo Mario (los populares) y Lucio Cornelio Sila (los optimates, los conservadores de la República romana), Sertorio se alineó con los primeros. Cuando Sila se alzó con la victoria y desató sus sangrientas proscripciones, Sertorio, con precio puesto a su cabeza, se vio obligado a huir. Y decidió un destino que nos resulta muy familiar: Hispania.

La cierva blanca y la guerra psicológica

Tras un periplo que lo llevó hasta el norte de África, donde se alió con piratas cilicios, Sertorio regresó a la península ibérica en el 80 a.C., llamado por los lusitanos. Las tribus locales, hartas de los abusivos impuestos y la crueldad de los gobernadores nombrados por Sila, vieron en él a un nuevo Viriato (otro de los personajes más destacados de la lucha contra la conquista de los romanos).

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