26/08/2026

Los pulpos jóvenes tienen su propio ‘club de la lucha’ y abofetean a los peces que invaden su territorio

Por sromero

Capaces de resolver acertijos, escapar de acuarios o usar herramientas, los pulpos han resultado ser unas criaturas alucinantes. Ahora, un nuevo estudio añade otra faceta, aunque más pendenciera: los pulpos jóvenes tienen su propio «club de la lucha» y no dudan en abofetear a los peces que se atrevan a invadir su espacio.

El estudio, llevado a cabo por un equipo internacional de biólogos y publicado en la revista Behavioural Processes, se centró en observar a los juveniles del pulpo de arrecife brasileño (Octopus insularis) en las aguas poco profundas de la costa noreste de Brasil. Para ello, practicaron esnórquel en las cristalinas aguas y filmaron a los pulpos juveniles sin intervenir ni perturbar su comportamiento natural. Tras analizar 101 interacciones entre 38 pulpos jóvenes y 10 especies diferentes de peces de arrecife, los científicos descubrieron un patrón que les llamó bastante la atención.

Los pulpos distinguen perfectamente entre los «vecinos molestos» y los «compañeros de caza». Cuando un pez territorial, como la damisela (familia Pomacentridae), se acercaba con actitud hostil, lanzando pequeñas embestidas o mordiscos, el pulpo respondía con una agilidad pasmosa: se encogía y, acto seguido, soltaba un rápido y certero «bofetón» con uno de sus tentáculos.

Por el contrario, si el visitante era un pez no territorial, como el pez cirujano azul (Acanthurus coeruleus), que simplemente seguía al pulpo para aprovechar los restos de su cacería, el cefalópodo lo ignoraba y seguía a lo suyo, probablemente buscando su cena.

El «club de la lucha» dura solo 14 segundos

Utilizando una técnica llamada análisis de secuencia de retardo, los investigadores midieron el tiempo y la intensidad de las interacciones de este particular ‘club de la lucha submarino’. Descubrieron que los combates con peces territoriales eran intensos y fugaces, durando una media de apenas 14 segundos. Era un intercambio rápido de golpes y retiradas. En cambio, las interacciones con los peces seguidores eran mucho más pacíficas y prolongadas, extendiéndose hasta los 46 segundos de media. Esto demuestra que la agresividad del pulpo es altamente contextual y adaptativa; no gastan energía en pelear si no hay una amenaza real por el territorio.

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